Preguntar es lo mejor, pero deducir es más divertido. Me fascinan las deducciones insólitas que hacen los críos por su cuenta. Yo recuerdo unas cuantas de cuando era pequeño.
A los directores de «Aterriza como puedas» (1980) les preguntan siempre lo mismo: ¿cómo pudieron tres zagales de Wisconsin abrirse camino en Hollywood y llevar a buen puerto una película tan poco ortodoxa? Siempre responden contando un suceso que les marcó a muy temprana edad y del que extrajeron una importante lección.